Me acompañan en esta travesía

lunes, 26 de julio de 2010

En mi desnudez

¿Por qué me invade esta tristeza? ¿por qué brillan los ojos que me devuelve el espejo? y una mueca, que no es mía, se ha instalado de nuevo en mi rostro ¿será éste mi estado natural? Nunca pensé que llegara a pensarlo algún día, nunca imaginé que llegara a imaginarlo algún día.

Creo que las casas se contagian de nuestros sentimientos. Así en ésta, en la que me encuentro ahora, viví, hace apenas un año, unos momentos depresivos terribles. Y hoy me atrapa esta misma tristeza, la noto en las paredes, parece que se rezuma por ellas como si fuese humedad. ¿Debo tener motivo? No sé. En mi hogar me siento a salvo del mundo, con mi rutina estructurada, y acomodada a ella después de un cierto tiempo. No creáis que no me ha costado, pero eso es ya terreno ganado y hoy disfruto de ella.

No obstante, intento salir de mi rutina, salir de mi casa, ver otro cielo, otro techo, otros atardeceres, otras paredes... disfrutar de mi gente. Me hago el firme propósito de vivir.

Encima de mí gira el ventilador con ese movimiento hipnótico, hago esfuerzos por dejar mi mente en blanco, no pensar, pasar las horas. Estoy sin tele, sin Internet, se me ha acabado el libro que me había traído para leer este fin de semana (he calculado mal). Un libro que habla de soledad, quizás por eso me siento tan sola, tal vez tenga la culpa "La soledad de los números primos". Me siento un número primo, un solitario número primo a solas con mis cavilaciones sumida en un silencio. Cuanto más tiempo permanezco callada, más me cuesta arrancar con una palabra y, por contrapartida, más me bulle el pensamiento, se dispara desbocado. Tal vez no estaría de más que me mirasen la cabeza o el corazón, que es donde siento la pena, o el estómago, que es donde siento la angustia, o el pecho, que es donde siento la opresión, o la pierna, que es donde siento el dolor.

El dolor. Luego está el dolor. ¿Duele más porque estoy triste o estoy triste porque me duele más? Este enigma se me antoja como aquello del huevo y la gallina, algo de difícil respuesta, vamos, una pregunta trampa. Quizás eche en falta mi cómodo sillón relax o mi cómoda vida, o eche en falta todo lo que podía hacer antes y que ahora no puedo. Aquí se hace más evidente. Era mi lugar de vacaciones al que acudía con ansia por descansar, y valoraba todo lo que la naturaleza nos brinda. Ahora que dispongo de vacaciones perpetuas, mi cuerpo no me acompaña, mi salud no me permite hacer nada. Tengo las manos llenas de tiempo y se me escapa entre los dedos sin hacer nada, en la más absoluta contemplación de las cosas, sin poder palparlas. Necesito tocar. Son tantas las carencias...

Nota: Esta entrada la escribí en la madrugada del sábado a las 00:59
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El poder de adaptación

¿Cómo nos podemos adaptar a las circunstancias sean las que sean? ¿cómo se ponen a funcionar los mecanismos de defensa cuando existe una alerta?

El fin de semana ha transcurrido apacible con baños, paseos, charlas y cura de sueño. A cambio de leer, he escrito; a cambio de ver la tele, he charlado; ha cambio de charlar, he escrito; a cambio de Internet, he visto y he hecho fotos... En general, no ha estado tan mal el fin de semana. Todo es cuestión de adpatación y darle la vuelta a las cosas para que te ayuden a vivir y no te pongan la zancadilla.

14 comentarios:

Anusky66 dijo...

La pregunta de si duele mas por estar triste o estas triste por que duele mas también me la hago muchas veces con la fibromialgia.
Creo que es dificl adaptarse cuando se trata de una forma de vida o unas circunstancias que no se han elegido ,sino que por un motivo u otro nos han sido impuestas y siempre queda algo de rebeldía contra las imposiciones.
Un besazo

Perséfone dijo...

Incluso en la adaptación queda la rebeldía. ¿Qué sería de nosotros si no existiese la rebeldía? Ella nos impulsa, es como una chispa que prende la combustión.

Un besote y un abrazo

ARIADNA dijo...

Toda herida se cura, todo tristeza se diluye todo pasa; claro las cicatrices duelen y el dolor se prolonga más cuando la soledad nos invade el mejor antidoto contra la depre es SONREIR, AMARNOS A NOSOTROS MISMOS, disfruta de tu compañía y busca a los amigos, aqui tienes una si de algo te sirve, cuenta conmigo para lo que quieras un ABRAZOOOOOOO ENORMMMMEEEEE

Alís dijo...

Me pasa eso a veces. Que el mundo se me cae encima y parece que no hay salida. La tristeza me invade y no me deja ver. Ni siquiera me deja recordar que ésta también pasa y luego todo se disfruta más. ¿Por qué será que nos anula la memoria y nos borra la esperanza?
Menos mal que la infelicidad tampoco es eterna.

Me alegro de que finalmente hayas tenido un buen fin de semana. Ojalá puedas recordarlo la próxima vez que te ataque la nostalgia y te anime sabiendo que luego será mejor.

Besos

Perséfone dijo...

- Ariadna: Muchas gracias, tesoro. Cuando me invaden estos momentos o días... yo intento sonreir, pero no es mi sonrisa; me compadezco, que es otra forma de amarse; disfruto de mi compañía, me encierro conmigo; pero me aparto de los que me quieren. Es un todo que forma la depresión. De nuevo te doy las gracias, cuento contigo. Mil besos.

Perséfone dijo...

- Alís: Creo que en eso consiste, ese es el juego, amiga: anular la memoria y borrarnos la esperanza. Menos mal que amanecen nuevos días que se encargan en desterrar a la infelicidad y entonces hacemos un esfuerzo por olvidar. Gracias, mi niña, por estar siempre ahí.

Espero que tu retorno haya sido bueno y te hayas llenado de sol para combatir el frío invierno.

Mil besos y un fuerte abrazo desde el otro lado del charco.

Pulgarcito soñador dijo...

El dolor nos dice que estamos vivos. Pero no quisiera estar adentro tuyo. Un abrazo.

Perséfone dijo...

Es un triste indicador de vida. Yo tampoco quisiera estar dentro, pero es lo que te toca, y a mí me toca. Quizás la vida me ha dado otras cosas, pero no la salud. Todo es cuestión de equilibrio.

Gracias. Un beso

Leonor dijo...

Te comprendo perfectamente amiga mía... Pero sé que todo pasa y al final conseguimos remontar como el Ave Fénix que somos.
Yo también creo que las casas se contagian del ánimo de sus moradores, y por eso siempre la limpio con incienso puro (de stick o del que se quema con carboncillo, no de varita) También intento rodearme de cosas bellas y de plantas, y así, cuando estoy muy depre las admiro y me dejo llevar por la paz que me trasmiten. Claro, que hay veces que todo esto falla y una cree volverse loca de dolor o inanición, pero es solo una ilusión, una simple y pura ilusión. Estamos vivas y somos luchadoras natas, por eso acabamos adaptándonos a las circunstancias y aprovechando todo lo bueno que éstas nos brindan como muy bien reconoces en la segunda parte de tu escrito.
¡¡¡Ánimo mi cielo!!! estamos juntas en esto y no nos rendiremos ;-)

Un abrazote con todo mi cariño,
y si te estrujo pues te aguantas jejeje

Perséfone dijo...

Pues sí, el poder de adaptación del ser humano es infinito, y nosotras de eso entendemos mucho. Somos incombustibles, jeje. A pesar de los pesares, resurgimos de la nada, y aquí estamos de nuevo.

Gracias, corazón. Sabes que te quiero.

Muchos besos y acepto que me estrujes todo lo que quieras.

Lady Morrigan dijo...

Por qué... porqué estoy aqui cuando podria danzar sobre las olas y mirar vidriosa a la luna... por qué no soy aire y te poseo insuflando tus pulmones con un espacio nuevo.. porque me da miedo y temor el profundo océano y ando lejana y vacia sin su presencia a mi lado...

Porque me desnudo cuando te miro a los ojos, porque el alma se busca en sí misma su reflejo en otro cuerpo...

Hola amiga mia, ya estoy de nuevo por aquí un gusto leerte por entero siempre te enviaré mis mejores vibraciones

Perséfone dijo...

Hola preciosa Lady, me alegro mucho verte de nuevo por aquí y que hayas puesto de nuevo en marcha tu blog.

Gracias por tus vibraciones.

Mil besos

Maripaz Brugos dijo...

Me gusta de ti, tu capacidad de lucha. Tu texto es un grito angustioso al principio, para convertirse en un susurro al oido de quien lo ha leido, lleno de aceptación serena.
Eso tiene un valor inconmesurable, porque ejerces una rebeldia propia del ser humano que eres, para acabar aceptando una realidad que te viene dada y que al aceptarla tal cual es,se puede adivinar la grandeza de tu ser y hacer que sea mas llevadera.
Te admiro amiga ¡anímo!
Un beso para aliviar tu dolor

Perséfone dijo...

Gracias, Maripaz. No pienses que la aceptación es serena, no siempre lo es, pero estoy en ello.

Gracias también por tu beso, recibe los míos.

Te regalo un sueño, tú decides cuál