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domingo, 2 de mayo de 2010

El ruido de fondo y el tiempo que no cesa


Mientras escribo esto, suena en la tele un programa musical. Me encantan los programas musicales porque además de oir música, me permiten tener un "ruido" de fondo mientras navego y navego sin rumbo previsto de antemano. Una página me lleva a otra, y esa a otra más, o echo un vistazo a las actualizaciones de los blogs que sigo, o escribo, como en esta ocasión. Se trata de ocupar un tiempo mientras viene a visitarme un amigo, al que suelo recibir con los brazos abiertos y los párpados pesados: el sueño. Y mientras esto ocurre es importante saber elegir el "ruido de fondo", nunca deberá ser una película que te obligue a prestarle toda tu atención, ni un programa sesudo, que no, deberá ser musical o si no cualquier programa insulso y banal, algo que no te interfiera ni te robe tu atención y tu tiempo.

Últimamente, el tiempo es un concepto que me obsesiona en demasía. Dispongo de demasiado tiempo libre, y no es que me aburra, no, lo que ocurre es que me harto de esta situación, me canso, que no es lo mismo. Es un no parar de pensar y pensar y elucubrar y fantasear y ensoñar... Y el sueño, aliado de las pastillas, me invade a cualquier hora del día. Por eso, cuando llega la noche debo esperar, no sólo el horario de mi pastilla, sino que debo esperar -repito-, que llegue mi amigo el sueño. A propósito, creo que pronto llegará, porque ya me cuesta coordinar las palabras.

Felices sueños, os dejo con Alicia Galván y su horóscopo que nos resuelve la vida.

Buenas noches.

Procedencia de la imagen.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿No querer o no poder dormir?


De los tres tipos de insomnio, yo tengo el primero. Me cuesta iniciar el sueño. Y dan la una, las dos, las tres... como la canción de Joaquín Sabina, más o menos. Después, duermo durante toda la noche de un tirón. Se ve que las pastillas, una vez que funcionan, funcionan.

Sí he observado que si me duermo temprano, despierto al rato y ya se me quita el sueño. Me cuesta más iniciarlo. Así que, he desarrollado una estrategia, la estrategia del aguante, que la practico también con mi vejiga. Es fácil, consiste en que cuando comienza a entrarme el sueño, la una, una y media... aguanto, y los ojos me pinchan pero yo: aguanto y aguanto, hasta que los párpados se me caen y me entra el sopor. Entonces es que ha llegado el momento de dormir.

Me he hecho amiga de Alicia Galván, la veo en la tele todas las noches contándome lo mismo sobre mi horóscopo o, al menos, a mí me lo parece. Me dice que una llamadita puede cambiar mi vida. Pero me da la impresión que no es cierto y que me toma el pelo, ¡como si fuera tan sencillo! Ella pone punto y final a la programación nocturna, porque después empiezan los concursos ruidosos de ganar dinero fácil, y eso sí que no lo soporto ya.

En este instante me están pinchando los párpados. Creo que el sueño no tardará mucho en venir. Quiero recibirlo como se merece, con mi "postura de dormir", que ya os explicaré en otro momento.

Felices sueños, hasta mañana que ya es hoy.

Imagen: Flickrcc

Te regalo un sueño, tú decides cuál