
Mientras escribo esto, suena en la tele un programa musical. Me encantan los programas musicales porque además de oir música, me permiten tener un "ruido" de fondo mientras navego y navego sin rumbo previsto de antemano. Una página me lleva a otra, y esa a otra más, o echo un vistazo a las actualizaciones de los blogs que sigo, o escribo, como en esta ocasión. Se trata de ocupar un tiempo mientras viene a visitarme un amigo, al que suelo recibir con los brazos abiertos y los párpados pesados: el sueño. Y mientras esto ocurre es importante saber elegir el "ruido de fondo", nunca deberá ser una película que te obligue a prestarle toda tu atención, ni un programa sesudo, que no, deberá ser musical o si no cualquier programa insulso y banal, algo que no te interfiera ni te robe tu atención y tu tiempo.
Últimamente, el tiempo es un concepto que me obsesiona en demasía. Dispongo de demasiado tiempo libre, y no es que me aburra, no, lo que ocurre es que me harto de esta situación, me canso, que no es lo mismo. Es un no parar de pensar y pensar y elucubrar y fantasear y ensoñar... Y el sueño, aliado de las pastillas, me invade a cualquier hora del día. Por eso, cuando llega la noche debo esperar, no sólo el horario de mi pastilla, sino que debo esperar -repito-, que llegue mi amigo el sueño. A propósito, creo que pronto llegará, porque ya me cuesta coordinar las palabras.
Felices sueños, os dejo con Alicia Galván y su horóscopo que nos resuelve la vida.
Buenas noches.
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