Me acompañan en esta travesía

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miércoles, 9 de febrero de 2011

La impostora...


Demasiadas noches de llanto, como si la noche necesitase lavarse la cara, y fuera ese el estado necesario para atraer al sueño plácido. Me voy rodeando de agujas, cuchillas y demás objetos punzantes y evocadores que sé me hieren en lo profundo. Me regodeo en la herida que se abre en abismo de pesares, como si sólo así me sintiera cómoda conmigo misma y en paz con la vida.

Me siento en plena traición, traicionando al día cuando llega la noche, traicionando a la noche cuando llega la madrugada, traicionando a la madrugada cuando llega de nuevo el día. Un rostro que muestra muecas diferentes, según en cada momento, consumiendo las horas que acarician las manecillas del reloj... ¿será así la eternidad? Un rostro que oculta las lágrimas, de puertas adentro pero que, cuando llega la noche, moja las sábanas y de paso, a veces, inunda la red al amparo del anonimato.

También siento que traiciono a los que me quieren, que no saben de mí, que les muestro otras muecas y les vendo humo. Me siento como una farsante, una impostora que engaña y traiciona a quienes confían en mí.

Y no sé cuándo empezó todo esto. Pero hace tanto tiempo ya... que me fallan las fuerzas. Y se desmonta la entereza con la que disfrazo mi día a día, con la que me calzo y me visto.

Aún así soy afortunada, pues me siento muy querida. Pero este motivo cae sobre mí para reprocharme mi propio egoismo.

Y ya no puedo culpar a nadie de mi desdicha, sólo a mí, sólo a mí...

martes, 8 de febrero de 2011

La angustia...


A veces la angustia se instala en nosotros, sin llamarla. Se cuela y crece en el estómago como una comida copiosa difícil de digerir. Y entonces oprime el centro de nuestro ser. Y quisiéramos llorar sobre el planeta para purificar la tierra, esa que nos cubre y nos encierra en un agujero inmenso, donde hallamos refugio o donde nos castiga y priva del oxígeno para seguir viviendo, y entonces reclamamos más aire donde liberar esa sensación dolorosa.

Somos seres imperfectos llenos de aristas que producen escozores en otras pieles, queridas, amadas...


jueves, 16 de diciembre de 2010

El sol no ha impedido...


El sol no ha impedido hoy que me derrumbe. La tristeza acumulada pesa como una losa y es tan difícil mantenner el punto de flotación...! Intentas, en un mágico y complicado equilibrio, compensar tu vida con pequeñas ilusiones, pequeños placeres, el cariño... Pero en la soledad del alma, estás terriblemente sola para afrontar la existencia.

Hoy me he cansado de sujetar el techo con las manos, y se me ha venido abajo. El derrumbe ha sido apoteósico. Se ha producido en la sesión de fisioterapia, donde he dejado un rastro de lágrima viva, cuantas más palabras de consuelo, éstas hacían un efecto contrario al deseado. Después, en casa, me he tragado los mocos y bebido las lágrimas, y aquí no ha pasado nada. Pero llega la noche, compañera puñetera, y consigue que te desbordes en silencio, aunque siempre hay una amiga que te llama y te consuela.

Esto venía de ayer, que amanecí melancólica y fui acumulando y multiplicando la dosis. Por la tarde salí a ver los puestos navideños y vi unas mariposas que me trajeron malos recuerdos, después sonó un tango (los tangos siempre me ponen triste) y, por último, me acordé de una amiga, que me hubiese gustado estrechar en ese momento. Así, la dosis de melancolía llegó al nivel justo para que hoy se desbordara. Las hormonas, el tiempo, mis circunstancias, yo... qué sé yo!


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Me destierra, me destierro...


El color, la color
se ha escapado de la paleta
para pintar un cuadro
fuera de mi universo.
Deberé refugiarme en él,
escapar,
si quiero seguir viviendo,
si quiero seguir sorprendiéndome,
ilusionándome, amando...
porque dentro cada vez queda menos
¿o es fuera donde no queda
y es todo un espejismo?
¿es que ya no quepo aquí?
¿o es que me expulsa mi propia vida ausente?
Me destierra, me destierro...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Llanto


El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.
Concepción Arenal





viernes, 2 de julio de 2010

Culpa

Duele cuando dañas a un ser querido. Hoy siento mucho dolor.

Lo siento tanto... que si pudiera desdecir lo dicho, borrado lo escrito, arrancado las agujas al reloj, lo hubiese hecho conforme cometí el error. No era esa mi intención y, sin embargo, supe en ese mismo instante que haría daño, pero ya era tarde, ya fue tarde. No tenemos control del tiempo, ni proporción. Y hoy peno mi error con mi dolor.

¿Por qué nos volvemos egoistas cuanto más amamos?
¿Por qué hacemos daño a quien nos quiere?
Y es tan dura la culpa...

Procedencia de la imagen.

miércoles, 16 de junio de 2010

Ilusión-desilusión


Araño la ilusión
como un espejismo perverso
que me miente en su conciencia,
y la esperanza se destiñe de verde.

La desilusión se derrama espesa
y cala y quema y duele
y se prostituye para ser otra.

..... ..... ..... ..... .....

Me quedo sin letras
cuando la pena me envuelve,
se atragantan las palabras
por querer salir en tropel,
pero el silencio ensordece
en una noche infinita
y lloran las estrellas
frente al ordenador
que se quedó mudo y desolado
porque mis dedos se pierden
en un secar lágrimas
para no enturbiar las letras,
porque las teclas se mojan
y no es buena la lluvia
en una noche despejada
huida de letras y de nubes.


Procedencia de la imagen.

domingo, 6 de junio de 2010

Una ilusión que me salve

Me ahoga la insatisfacción, por más que persigo, que hago, que intento... no me siento satisfecha con mi vida. Me invade un desasosiego que, a veces me oprime el pecho, que no me deja centrarme, que me dispersa. Ahora tengo miedo que llegue el verano y me desequilibre mi rutina, deseo que pase pronto. No tengo ganas de salir, sopeso cada paso que doy, me supone un gran esfuerzo no sólo físico, sino mental.

Ayer salí un rato y tuve ocasión de asistir a unas pruebas de atletismo, no pude echar fotos (no me llevé mi cámara) porque no pensé que pudiera prolongar un poco la tarde, como lo hice. Rabiando, pero lo hice. (Me agota echar continuamente pulsos conmigo misma). Me resultó gratificante observar las diferentes pruebas de los jóvenes atletas (Sub'23), el esfuerzo, la preparación... Les unía idénticas ilusiones y metas. Por un momento envidié no poder estar en sus pellejos. Las personas que compiten tienen muy claros sus objetivos, definen sus posibilidades y saben hasta dónde pueden llegar, y un preparador les guía.

Necesito encontrar una estrella que me guíe,
una paz que me invada,
una ilusión que me salve.

Últimamente escribo poco en este blog y es porque lo estoy cargando con entradas deprimentes y no me parece que se lo merezca, mancharía su azul.

Buenas noches y felices sueños.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Estoy triste esta noche

Estoy triste esta noche. Chorrean los sentimientos por las paredes de mi habitación, buscando la soledad deseada y aborrecida que los embeban. Los programas de la tele no me distraen; sin embargo, me atrae la música nostálgica, los blogs con entradas tremendas, tristes también. Apago el televisor con el sonsonete del horóscopo que me propone sueños premonitorios. Pero esta noche no quiero soñar, no quiero soñar nada que pueda ocurrir, ni siquiera con la luna creciente. Corto la música, es tarde ya, es la hora del silencio, de quedarme terriblemente sola, a solas con mi blog, al que tengo tan abandonado, que apenas si entro a escuchar su música, porque ya me es familiar y me acompaña en el ánimo.

Estoy triste y cansada esta noche. Pero no es un cansancio físico el que tengo, es un cansancio interno, que me agota por dentro. Me canso de mantener siempre el listón en el punto exacto, y me abandono, dejo que baje el listón, dejo que baje la montaña rusa, y me pierdo, me sumerjo y me dejo llevar por la corriente, no queriendo pensar en nada, soñar con nada, respirar con nadie. Me sobra el amor que sé que está ahí, que no me abandona.

Me ahoga esta habitación, necesito tomar aire en una montaña, pero no rusa, local, cercana o lejana. Y con cada bocanada de aire, sentir que renacen nuevas ilusiones de niña pequeña, de inocencia consentida y oir cantar a los pájaros por vez primera, y mi madre acunarme mientras seca mis lágrimas.

Es mucho tiempo ya en esta habitación, en esta cama, que me aprieta mi mundo, que no cabe en ella y grita por explotar, pero no explota, se contiene.

Me gustaría regalar una sonrisa a cualquier persona que me lea. Guardo una en el bolsillo para ocasiones como esta. Ponte tú mi sonrisa, -para ti, para siempre-, y déjame a mí con mi tristeza para esta noche.

Buenas noches. Felices sueños.

viernes, 30 de abril de 2010

La desilusión

No siempre necesito un hecho desencadenante, una gota que colme un vaso... A veces sólo hace falta que se dé el cúmulo de circunstancias en sí mismo, sin ninguna adhesión más y que se haga consciente en tu cerebro para que la realidad te asalte en toda su crudeza.

La ilusión es la chispa de la vida y que se quite la Coca-cola. Y hay días en que esa ilusión se marcha, además, tú la ves marchar, aún sabiendo que no tardará en volver, porque tú eres su hogar.

Hoy se me ha ido la ilusión,
la he visto alejarse corriendo
como un niño corre tras otro
en frenético juego del pilla-pilla.

Me siento mal e irradio mal,
contagio mi estado
como un virus maligno,
como una carcoma terrible,
y decido poner a salvo a mi gente,
pero no puedo parar esta epidemia.

Se me ha ido la ilusión
la he visto perderse en el bosque
galopando entre los árboles
y me ha dicho adiós con la mano
en una despedida incierta,
que sé pasajera,
Y me ha dejado un rictus en la cara,
y los labios secos
como mi boca,
como el esparto seco.
Y mi lengua áspera
a penas puede pronunciar un nombre,
que mis sentidos no quieren recordar.
Y mis lágrimas recorren un camino
tras la ilusión perdida
hacia la apatía y la desilusión.


martes, 27 de abril de 2010

No puedo con mi alma

Hay días, he incluso momentos del día, en que no puedo con mi alma. Creo que mi cuerpo se confunde con la ropa de la cama, y se desintegra en ella. Entonces me abandono al calor del sueño, carente de dolor, que es lo único que me conforta, porque engaña a mi cerebro, aunque algunas veces me asaltan las pesadillas: el dolor se ha filtrado en mi sueño y ha despertado al cerebro que, en ese momento soñaba con campos y flores.

Hay días en los que quisiera dormir eternamente, como la Bella Durmiente del Bosque y encontrar un príncipe azul que se llevara mis males. Ese beso, ese despertar no tendría precio. Me quedaría sólo con eso, me sobrarían palacios. Bueno, con el príncipe azul también me quedaría para disfrutar de mi nueva vida.

Procedencia de las imágenes: 1, 2.

miércoles, 21 de abril de 2010

En carne viva


Hace días que no escribo en este blog. Será que me siento muy vulnerable, no quiero mostrar mi desnudez en público. Creo que una de las cosas de las que me ha desposeído el dolor, en este tiempo, es de una capa de piel, digamos, la epidermis. Cualquier cosa me hiere, me lastima, porque cualquier cosa la siento con mayor intensidad. Así que también, por el contrario, cualquier cosa me hace feliz, porque se me eriza el vello, me emociona y valoro (no diré que en su justa medida), de forma magnificada, cualquier gesto. Valoro el amor en cualquier dimensión.

Estoy en carne viva y también me protejo, me encierro para que nada me lastime, sin darme cuenta que, a veces, lo que me lastima está dentro de mí y no fuera.

Hoy han venido a visitarme fantasmas desde el otro lado de mi realidad pasada y me han devuelto recuerdos envueltos en palabras de cariño. Por qué será que me duele, aún, tanto.

Procedencia de la imagen.

viernes, 16 de abril de 2010

¿Quién?

¿Quién seré mañana? ¿Quién habitará en mí que no sea yo? ¿Quién será el otro instalado? ¿Me habrá ganado la batalla? Cuando el presente te desborda, desvías la vista al futuro. Ese es el que me aterra.

jueves, 15 de abril de 2010

Montaña rusa


Hoy amanecí como el día, nublada, triste, meditativa, ausente, vacía.

En esos días me sobran sentimientos de soledad y me falta un rayo de sol. Esa penumbra apaga también mi ánimo. Además, ya tocaba hacer el descenso de la montaña rusa. He llevado unos días arriba y, ya se sabe, cuánto más arriba, mayor el vértigo que produce la bajada. Sólo que en el descenso saco los brazos para asirme a algo que me pueda frenar en esta vertiginosa caída. A veces, me desgarro en el intento. Es mucha la velocidad que lleva el vagón para unos débiles brazos.

El estómago se encoge ahogando un grito, y los párpados se hinchan albergando multitud de lágrimas, y el dolor se ceba porque sabe que ese es su momento para triunfar.

Lo siento, lo siento tanto... pido perdón por vomitar públicamente. Perdóname si he sido débil de espíritu; sin embargo, esta vez me han aguantado los brazos. El sol ha salido de nuevo esta tarde para recordarme que sigue ahí.

¡El Sol... suerte tenerlo cada mañana!


Procencia de la imagen.

Te regalo un sueño, tú decides cuál