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martes, 5 de enero de 2010

De cómo Perséfone fue arrastrada a los infiernos

Tenía prisa por nacer, según cuenta mi madre, Deméter, cuando se tercia la conversación de los partos. Era el mes en que se comienzan las labores de barbecho y de recolección. El mes de Quintil, en el que arrecian las calores y el sudor cubre tu cuerpo como una segunda piel. Claro, y el problema es que en aquella época no existía el aire acondicionado.

También tuve prisa por aprender a hablar y a andar y, desde muy pequeña, me gustaba correr y saltar por el Olimpo, como un perico, detrás de dioses y ninfas, y recoger, recogía pocas flores (aunque la mitología afirme lo contrario )... siempre bajo la atenta mirada de mi madre, que no por ello descuidaba las tareas del campo. Tenía esa sorprenderte habilidad de ocuparse de mil cosas a la vez, incluso de su esposo, Zeus, que cuentan que era él quien miraba y gestionaba todo,
pero del dicho al hecho... Zeus que, además, era ¡hermano de mi madre! ¡Sí, sí, los dioses somos así!

A la edad de tres años, Hades, el señor del inframundo, ¡hermano de mis padres!, se enamoró apasionadamente de mi belleza. Y, como bebía los vientos por mí, un día se quiso acercar tanto para cortejarme, que consiguió que yo enfermara con su aliento fétido. Paralizó mis piernas y brazos, pero no logró que dejara de caminar y brincar y que continuara siendo una diosa feliz y cantarina. Ya sabéis que los dioses, a fin de cuenta, somos inmune a las enfermedades.

Mi madre me crió entre algodones pero quiso que me integrara, desde pequeña, con los mortales. Así que estudié en Atenas en la mejor Academia de la época, para conseguir ser una diosa sabia como mi hermana Atenea. Allí instruí, después, a otros dioses y mortales. Y durante ese tiempo conocí a un mortal del que me enamoré y con el que tuve un hijo, un héroe bellísimo.

Transcurrieron años de dicha aunque, de vez en cuando veía de lejos al Señor del Inframundo que me miraba con lascivia y, por ello, mi salud decaía (con una familia así, ¿quién no?) Hasta que un día en que me disponía a bajar desde el Olimpo hasta la Academia, me asaltó Hades y me arrastró hasta los infiernos. Ante los lloros y lamentos de mi madre, mi padre pactó con Hades para que me dejase volver a la tierra en primavera y verano, y de este modo, mi mamá estaría contenta y no abandonaría los campos. Que si no, nos cargamos las estaciones.

Aunque en realidad, Hades, que es un pasota, me secuestra cada vez que le da la gana y, a veces, me retiene en el inframundo demasiado tiempo, en el que pierdo la alegría de vivir. Sin embargo, ya conozco sus armas y sus tretas, combato de igual a igual. Así que lo dejo que se pudra en el infierno y yo a vivir la vida que son dos días, según dicen los mortales.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Olimpo, 5 de enero de 2010, vísperas de Reyes

Fdo.: Perséfone, alias Proserpina.

8 comentarios:

Anna dijo...

Preciosa historia... pero ojalá fuera verdad que no hay coincidencias con la realidad.

Lucha!!

Perséfone dijo...

Jajaja, Anna, tienes un sexto sentido ;)

Estoy curtida en mil batallas, soy una luchadora nata. Gracias.

Un beso estrujao.

Atenea dijo...

Hola perséfone, Hades es un inoportuno y muy malévolo, pero tú ya has apendido a luchar y con tu fuerza interior se asustará y se retirará para dejarte en paz. Aunque vuelva, lo hará cada vez más debilitado.
Una vez, en el Olimpo me contaron que lo mejor es hacerle frente. Que no aguanta ciertas virtudes como la entereza, la sinceridad, la fortaleza...Y por lo que pude apreciar en la Academia, a ti de esto te sobra , así que ya sabes cómo hacerle frente.
No pierdas la alegría de vivir o al menos piérdela durante el menor tiempo posible, contéstale con tus mejores armas.
Por cierto, Atenea no es tan sabia, esa el la fama que le dió Zeus, pero no es para tanto. Se ha equivocado mucho a lo largo del tiempo, da tropezones en sus ansias de justicia y no entiende con qué derecho algunos dioses, como Hades, se empeñan en hacerle la vida imposible a algunos mortales que sólo quieren vivir su vida, si no bien, al menos un poquito mejor.
En realidad Atenea, está cansada y dolorida. Permanece mucho tiempo en casa, casi no pasea por el Olimpo, pero aprendió de su hermana Perséfone que el inframundo te hace crecer y que cuando logras salir de él eres aún más fuerte que ayer. Así que no decaigas, tendrás que continuar enseñando a Atenea.

UN ABRAZO GRANDE

Perséfone dijo...

¡Cómo me ha gustado leer tu comentario! Déjame seguir llamándote "Sabia Atenea".

Hace un año por estas fechas no creí que llegaría a decir esto que te confieso ahora: Hades me ha hecho más fuerte y más que me queda, también más humilde, y ha logrado que cambie mi paradigma, mi visión del mundo y de las cosas; la tristeza de un principio, se ha tornado en felicidad y paz interior; y he llegado a conocer a personas auténticas, y a valorar más aún a otras que tenía muy próximas.

Sabia Atenea, sí he crecido. Sólo tengo que decirte que de esto se sale, y ya sabes cómo: fortalecida.

Te manda un beso de diosa tu hermana en Zeus.

Lady Morrigan dijo...

¿El dios de los límites del cuerpo y el espacio te ha echo mas fuerte?

Convivir y más aún, ser amada por el mismo Dios de la muerte y la transformación no da para menos, en un hombre o muere o se convierte en heroe, en el caso de una mujer nos volvemos inmortales, pues la experiencia nos vuelve salvajes y estamos contentas de ese sufrimiento pues sabemos valorar ma´s aún las cosas, aunque lo transcribes de cierta manera que me hace sentir que tu eres la verdadera hija de ceres jejeje.

Bueno, Helena que es una de tus "hermanas" tb conoció su propia muerte, Perséfono, de flamígeros cabellos salvajes al viento, distintiguida por esa cabellera tuya, cómo no la diosa que, ¡no sobrevivió- se reafirmó y mergió del inframundo creándose así misma y haciendo a su antojo ese ciclo vicioso.

Es cierto que perséfone acabó por absorcer al propio Hades hasta tales límites, que cada rapto era dejado hasta de ser indecoroso a rutinario y menos perseverante, aunque el siempre estará ahí, ya lo sabes, sabes que siempre te esperará y no servirá para que tu orgullo crezca y alcanze los divinos laureles con los que condecoran a los dioses, te sentirás excitada, y verás que es una bendición tener su mera atención y tu control sobre dicha situación.

Sí, no sé porqué me veo hasta identificada en el texto, será porque las ganas de vivir y sacar los dientes sólo lo hemos merecido algunas personas más o menos jovenes, Perséfone.... pero que no te vuelva a pasar lo mismo con el libidinoso de Zeus, que éste mas quieto que un cabrillo con 50 dosis de café no es...

felices reyes!!!! saboreo lo que escribes, ^^ y lo seguiré haciendo ^^

Lady Morrigan dijo...

por cierto quizá sea cotilleo entre diosas, pero Morrigan la diosa de la guerra, la transformación la violencia y la sexualidad, tiene tres caras...

se presenta en forma de cuervo a los héroes que amamantaba hacia la temida batalla y Macha era cuando la sangre teñia las raices calando hacia el interior de la tierra...

ella se supera así misma con la violencia de las tormentas y el reflejo robado de la vida de sus guerreros, tu imperas por la vida lo mismo que en una ardiente batalla, no cejas en tu empeño, no sucumbes a su voluntad.

Al final eres tú quien raptaba a Hades cuando venia a llevarte, pues tu presencia cambió su ciclo vital

Perséfone dijo...

Helena y yo tenemos muchos puntos en común. Teseo, después de raptar a Helena, viajó a los infiernos para raptarme a mí y casarme con su amigo Pirítoo, tal para cual. Y tú y yo también tenemos muchos puntos en común.

¡Cómo me gusta lo que me cuentas, erudita amiga!
Me encanta leerte.

Feliz Día de Reyes

Lady Morrigan dijo...

Querida Perséfone:

El reino espectral es más que un nido de tinieblas, es un vórtice de caos y destrucción , que se returce sobre sí misma fagocitando hasta destruirse pero sin llegar a la aniquilación...

yo hago cambios continuos y violentos, tan dolorosos que para aceptar la transformación debe de ser total, y sólo hay una manera de que la fuerza emerja reanimada... con la destrucción.

siempre estaba presente en las convusiones más tormentosas de las personas... el deseo promueve la avaricia... pero el deseo sin concesión es en la mas absoluta, cual yo aparezco... el afán de conquista y no ha de ser solamente hasta la guerra, la cruenta batalla.

En tiempos lejanos cuando mi sed dejaba paso a la caridad deisgno al fuerte guerrero venirse conmigo... pero solamente la transformacion es capaz de hacer esto, el caos y la discordia no son elementos con los que tu seas afines, tu eres sincersa desde tus pestañeos hasta tus cabriolas enérgicas como el ciervo que corre veloz por los prados... y esa es tu fuerza.

Tu perseverancia por salir del inframundo, es un lugar que te reclama por avaricia, es esa avaricia de la que me rio henchida y victoriosa, pues Hades no es capaz de escapar al la sed hambrienta persiguiendote atí, y ahí sé bien que no me defraudarás, pues como diosa y femenina, tu corazón as de volar y no permitir que esa tinieblas que te devoran ciclo tras ciclo apaguen tu luz.

La fuerza se cosecha, y te observo querida amiga, aprende y camina.

*"*Morrigan*"*

Te regalo un sueño, tú decides cuál