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viernes, 1 de enero de 2010

Los excesos y el tributo a los dioses

Cuando hoy todos hablan de excesos, he decidido hablar yo de los míos, que también tengo mi coranzoncito. A continuación los enumero para quien decida leer esto:
  1. Nos reunimos en mi casa seis personas. En Nochebuena, éramos diez.
  2. Me tomé los entrantes, el primer plato y el postre. Me salté el segundo. Esta fea costumbre la he adquirido este año, o el pasado, según se mire.
  3. Me tomé dos dedos de la copa de vino y otros dos dedos de champán. Creanme, hablo de dedos porque son dedos (soy muy precisa midiendo y muy mala mintiendo, siempre me cogen, llevo todas las papeletas: "por mentiroso o por cojo").
  4. Tuvimos puesta la tele. No hubo música extra.
  5. A las diez y media ya estábamos cenados y con mis pastillas tomadas.
  6. Vimos las campanadas de Belén Esteban. El tiempo se me hizo eterno hasta las doce, y no precisamente porque ardiera en deseos por verla a ella.
  7. A la una y media de la mañana, nos quedamos solitos mi pareja y yo frente al televisor y con el arbolito apagado, momento en que decidimos irnos a la cama. Total, en nuestro dormitorio tenemos otra tele...
  8. Entre col y col, nos dimos un trancazo, por un gustazo. Me resistía a comenzar el año sin celebrarlo, a pesar de no llevar puesto nada rojo.
  9. No sé qué hora sería cuando me rindió el sueño, porque el dolor y yo luchábamos por no poder dormir.
  10. He dormido de un tirón hasta que llegó mi hijo. Me siento mala madre, debería haber sido al revés.
Y aquí terminan mis excesos de Noche Vieja. No quiero dar envidia a nadie, nada más lejos de mis intenciones.

Hoy, Año Nuevo, vida nueva, blablablá... blablablá... estoy pagando el tributo a los dioses. Ahora expongo en qué consiste mi tribulo. Ellos me tienen ojeriza, como soy tan bella y la esposa de Hades:

  1. Una pelea interna por ver dónde duele más. Se lidia todo de cintura para abajo, y en absurda disputa están la cadera, la pierna, el pie, las lumbares, la pelvis...
  2. Un almuerzo en la cama, a cuerpo de reina.
  3. Asistir a mi abducción por parte de mi cama, que puede ser que me devuelva al mundanal ruido del salón de mi casa, mañana.
Hoy debo recuperar las fuerzas que me han aniquilado mis excesos, mañana tenemos reservada mesa en un restaurante, comidita familia post-nochevieja, y tengo que estar radiante. Por Snoopy, que sí.

(Este post va sin fotico, no me han dejado los dioses. Será para que no llame mucho la atención. Pero yo he puesto colorines, chincha rabiña.)

6 comentarios:

Paco Alonso dijo...

Te deseo para este nuevo año lo que tú has decidido que ocurra.
Sólo recibimos aquello que dejamos entrar.
Que en nuestras almas entre y perdure, esperanza y solidaridad.

Gracias por compartir.

Cálido abrazo.

Perséfone dijo...

Te doy las gracias por tus deseos, y yo igualmente quiero para ti lo mismo.

Bueno, yo sólo dejo entrar cosas buenas, las malas se cuelan solas.

Que tengas un buen año.

Salud y felicidad.

Atenea dijo...

Te deseo lo mejor para este nuevo año. Estoy segura de que estarás radiante, no en vano has pagado tu tributo a los dioses. Sé muy bien de lo que hablas y además ser la esposa de Hades tiene lo suyo.
Ojalá que 2010 nos permita seguir ganando la batalla.

Perséfone dijo...

Muchas gracias sabia Atenea, espero seguir ganando batallas con ayuda de los dioses (no me queda otra ;)

Yo también te deseo todo lo mejor para este 2010.

Besos para ti, hermana, hija de Zeus.

Anna dijo...

Hola Perséfone,

Acabo de descubrir tu blog y me encanta... así que leerás por aquí.

Un abrazo y feliz año!!

Perséfone dijo...

Hola Anna.

Gracias por tus palabras. Estaré encantada de compartir contigo.

Feliz año.
Besos

Te regalo un sueño, tú decides cuál