Me acompañan en esta travesía

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Más frío, más


Ya sí que noto el frío invernal. La punta de la nariz avisa al cuerpo de que está bajando la temperatura; pero no todo él se hiela, sólo los dedos de las manos, la cadera derecha y su pie correspondiente. Y cuando llega el frío a la columna vertebral, entonces comienza el castañeteo.

Para dormir necesito refuerzo. No me vale conque la ropa de la cama sea de abrigo, ni mi pijama... Necesito unos calentadores, aunque sólo uso uno (en la pantorrilla derecha), y un calcetín de lana gorda para el pie derecho. Solamente cuando hace mucho frío, abrigo al izquierdo. Bueno, he dicho para dormir, no necesariamente, mejor diría para cuando me acuesto, que no es lo mismo.

Durante parte del día, aquí sentadita, con mi mantita sobre las piernas y una toquilla sobre los hombros que, llegado el momento, me sirve de embozo. Así tapo la boca y la nariz para que se caliente esta última, mientras yo sigo escribiendo.

Pudiera pensarse que en mi casa hace un helor insoportable, pues siento decirles que no es así. Hace un poco de fresco, el suficiente y justo como para permitirle a mi marido, moverse en manga corta por toda la casa y sólo comentar: "sí, hace un poco de fresco", mientras yo le respondo: "pues yo tengo más frío, más..."

Imagen: Google

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