Me acompañan en esta travesía

viernes, 11 de diciembre de 2009

Sumando pequeñas ilusiones


Esto que os voy a decir no lo he aprendido hoy, ni ayer, ni el mes pasado, ni hace un lustro... Cuando se tiene una pequeña ilusión, un pequeño proyecto, una diminuta meta, hace que todo gire en su consecución. Y los preparativos, los preámbulos, los prolegómenos... van generando las endorfinas suficientes para construir pensamientos positivos, disminuir el dolor y favorecer los denominados "momentos felices", que yo llamaría simplemente: felicidad. Y no me digáis que ese es un concepto muy grande para definir un momento, delimitado en el tiempo.

Yo tengo mi teoría. Cuando la vida de una persona se limita, de repente, en lo físico (por problemas de salud, como es mi caso), se limita también en lo social, es decir, en todo lo que nos rodea, en lo que nos envuelve, en lo externo. Todo se reduce drásticamente, y tienes que reconducir tu vida hacia lo concreto, lo cercano. Por reducir, se reducen hasta los compañeros, los amigos ; muchos se pierden en el camino, aunque aparecen nuevos y escogidos, selectos.

En una proporción inversa, se expande, se engrandece nuestro mundo interior. Y el tiempo, todo ese que nos faltaba antes, en un ritmo acelerado; ahora, nos sobra, se ralentiza.

¿Y todo este rollo filosófico a qué viene, os preguntaréis? porque os voy a contar una nueva y pequeña ilusión.

Hoy he vuelto a ir a la peluquería, y no penséis que voy todas las semanas, no, no, qué va. Espero, espero y pospongo, hasta que me aparece la raya de heroína en la cabeza y las patillas del Puma, aquel que cantaba "Pavo real". Pero es que mañana tengo que estar presentable y, si puede ser, mona. Nos reunimos unas colegialas encantadoras, algunas de nosotras hace más de treinta años que no nos vemos, y quiero causarles la mejor impresión posible. Estamos todas muy ilusionadas.

Los días previos han sido de preparativos, de llamadas telefónicas y correos electrónicos. Y yo, además, temiéndome no estar bien para este encuentro y pidiendo ayuda a superhéroes de pacotilla.

Así que, hoy ha tocado peluquería. La sesión de Gran Hermano ha sido más corta, ya que como tenía mi tinte y mis mechas impecables, sólo he necesitado un cortecito y un peinado. He terminado muy pronto y he aprovechado para darme una vueltecita por el centro comercial, con su decoración navideña tan ideal. Y mientras compraba y miraba, mi cabeza no paraba de pensar en qué modelito me pondría para el evento. Y ha sido esta noche cuando he abierto el armario y, con ayuda de mi hijo, me he probado algunos hasta decidirme, no sin antes darle la tabarra al muchacho sobre cuál me sienta mejor, o me hace más joven... cuando el padre ha asomado, ya habíamos resuelto la disyuntiva.

Otro preparativo ha sido las cargas de baterías: la de la cámara fotográfica y la del scooter eléctrico, al que me he acostumbrado en nada de tiempo y me va fenomenal. Y todos de cabeza: dónde está el calgador de la cámara, yo lo guardé en su sitio, pues no lo veo, si es un perro te tira un bocao, este niño es que no mira nada, ay, ay.

Llevo todo el día bromeando, con muy buen humor y mi mente ocupada en este pequeño proyecto, en esta pequeña ilusión.

Esta noche no sé cómo poner la cabeza en la almohada para no estropear el peinado. Mientras esto escribo, no quiero girarla, sólo lo justo, para ver la tele de reojos. Entre eso y escribir sobre el pecho, viendo el teclado también de reojo, presiento que esta noche voy a dormir pronto.

Felices sueños.

Imagen: Flickr.

3 comentarios:

Leonor dijo...

Tienes mucha razón. Cuando el tiempo se ralentiza y algunos llamados amigos desaparecen, todo nuestro mundo interior se expande y se hace más profundo y auténtico.

Te deseo toda la felicidad del mundo en este día y que lo paséis estupendamente todas juntas.
Pero eso sí CUENTAAAAAAAAA :p
(más que nada, por si no te quieres quedar sin orejas jejejeje)

Un abrazote mi niña,
Con mucho cariño de tu amiga
Leonor

Perséfone dijo...

Gracias, Leonor, lo hemos pasado muy bien, ya lo contaré en una entradilla en el blog.

Pero, escúchame, eso de "por si no te quieres quedar sin orejas" no lo he entendido, estoy torpe ¿qué quiere decir?

Leonor dijo...

Jajaja... quería decir que si no nos cuentas que tal lo has pasado, te arrancaré las orejas!!!

Mil besitos,

Te regalo un sueño, tú decides cuál