Me acompañan en esta travesía

martes, 8 de marzo de 2011

Feliz Día de la Mujer

miércoles, 9 de febrero de 2011

La impostora...


Demasiadas noches de llanto, como si la noche necesitase lavarse la cara, y fuera ese el estado necesario para atraer al sueño plácido. Me voy rodeando de agujas, cuchillas y demás objetos punzantes y evocadores que sé me hieren en lo profundo. Me regodeo en la herida que se abre en abismo de pesares, como si sólo así me sintiera cómoda conmigo misma y en paz con la vida.

Me siento en plena traición, traicionando al día cuando llega la noche, traicionando a la noche cuando llega la madrugada, traicionando a la madrugada cuando llega de nuevo el día. Un rostro que muestra muecas diferentes, según en cada momento, consumiendo las horas que acarician las manecillas del reloj... ¿será así la eternidad? Un rostro que oculta las lágrimas, de puertas adentro pero que, cuando llega la noche, moja las sábanas y de paso, a veces, inunda la red al amparo del anonimato.

También siento que traiciono a los que me quieren, que no saben de mí, que les muestro otras muecas y les vendo humo. Me siento como una farsante, una impostora que engaña y traiciona a quienes confían en mí.

Y no sé cuándo empezó todo esto. Pero hace tanto tiempo ya... que me fallan las fuerzas. Y se desmonta la entereza con la que disfrazo mi día a día, con la que me calzo y me visto.

Aún así soy afortunada, pues me siento muy querida. Pero este motivo cae sobre mí para reprocharme mi propio egoismo.

Y ya no puedo culpar a nadie de mi desdicha, sólo a mí, sólo a mí...

martes, 8 de febrero de 2011

La angustia...


A veces la angustia se instala en nosotros, sin llamarla. Se cuela y crece en el estómago como una comida copiosa difícil de digerir. Y entonces oprime el centro de nuestro ser. Y quisiéramos llorar sobre el planeta para purificar la tierra, esa que nos cubre y nos encierra en un agujero inmenso, donde hallamos refugio o donde nos castiga y priva del oxígeno para seguir viviendo, y entonces reclamamos más aire donde liberar esa sensación dolorosa.

Somos seres imperfectos llenos de aristas que producen escozores en otras pieles, queridas, amadas...


jueves, 3 de febrero de 2011

Ángeles


Todos llevamos dentro un ángel y un demonio. Me aterra pensar que un día pudiera vencer el mal, ¿con qué armas lucharía mi ángel? ¿con la razón, con el amor...? ¿a caso no sería una batalla perdida de antemano?

Todos necesitamos un ángel. Yo tengo muchos ángeles de la guarda en mi vida y no regalaría ninguno, aunque supiera que alguien los necesita. Sé que este pensamiento me lo inspira mi demonio. Quizás este sea el principio para volverse mala persona.

Y quizás la solución esté en compartir (esto creo que me lo ha inspirado un ángel)

domingo, 16 de enero de 2011

Una isla desierta llena de gente

He descubierto que me aferro a las personas como al aire para respirar. No sé vivir sin ellas. Sin su calor, sin sus caricias, sin sus palabras de aliento. Me alimento diariamente de las personas, me son imprescindibles. A la pregunta, ¿a quién y qué te llevarías a una isla desierta? Yo respondería "a gente", me llevaría a gente para que dejase de estar desierta.

Amo la soledad, elijo la soledad como momento único de diálogo interior, me gusta acompañarme a mí misma, no suelo aburrirme conmigo, creo que soy la mejor compañía que conozco, la que más me comprende y me acepta tal como soy. Sí, me siento en paz conmigo misma, trabajo me ha costado. Pero a esta altura de vida ya sé que cuanto más me quiero, más quiero a los demás. Me sobra amor para repartir, y necesito proyectar ese amor en los otros. Quizás por todo ello, me duelan tanto algunos comportamientos humanos tan sin sentido, tan hirientes, tan cargados de odio, crispación o, simplemente, indiferencia, que no comprendo por qué estropeamos la vida y a la gente que la vive. Para caminar, para avanzar, necesitamos comprender. No podemos superar un incidente, un tropiezo, una etapa, sin comprender el origen que lo causó, sin resolver el conflicto, en el caso de que lo haya.

Necesito a las personas, por eso, cuando me fallan, me desilusionan, me defraudan... me duele tanto, me hiere tanto. Y es una herida física, es un dolor que se puede palpar, para el que no existe calmante alguno que no sea el tiempo y un apósito rígido que tape el abismo de amargura.

A veces, nos complicamos y malgastamos la vida, la única vida que viviremos. Si fuésemos conscientes de esta verdad, quizás actuásemos de forma diferente. Pero, inconscientemente, pensamos que siempre viviremos o que nuestra vida será lo suficientemente larga como para rectificar al fin de nuestros días. Y que ése tardará en llegar.

Hoy me siento mal, no comprendo tantas cosas de los seres humanos...!! Esto me provoca tristeza y me impide avanzar. A pesar de todo, llenaría la isla desierta, porque sigo creyendo en las personas.

Buenas noches y felices sueños!!

viernes, 7 de enero de 2011

Año nuevo, vida nueva


Estoy cansada, harta, desencantada... en lucha con mis demonios, furiosa conmigo misma. No sé quién inventó aquella estúpida frase de "año nuevo, vida nueva". Yo, actualmente, no vislumbro ninguna novedad en mi vida. Continúo con mis sesiones de rehabilitación, continúo con los mismos problemas, aunque con mayor deterioro. Pero sí he observado un cambio de actitud en la forma de enfocar mi vida diaria. Estoy adaptándome de tal manera a mi situación, que intento convivir con ella sin que sea el centro de atención. Salgo más, me relaciono más. He abierto más mi vida social, antes era nula, no existía. Es curioso cómo vamos perdiendo a los amigos, o a los mal llamados "amigos". Te van abandonando en el momento en que no les puedas dar aquello que antes les dabas. No puedes seguir su ritmo, no puedes atender a sus exigencias; y entonces, el círculo cada vez se va cerrando más, hasta quedar reducido a tu familia, que siempre está ahí, y a un grupo de amigos que se pueden contar con los dedos de una mano (y sobran dedos).

Pues sí, estoy aprendiendo a conocer mi cuerpo y cómo reacciona ante qué cosas. Sé las horas de descanso que necesito antes de realizar una salida y después de la misma, para recuperarme. Sé el tiempo que puedo soportar fuera de casa, el tiempo que puedo soportar dentro de ella, sentada, tumbada, haciendo el pino-puente... Ahora sé cómo se puede comportar mi vejiga y cómo me puede sorprender para bien y para mal. Este conocimiento de mi situación me está permitiendo poder acometer otras actividades que me permitan vivir fuera de mi urna, aunque sea durante un momento. ¿Que esto es vida nueva? Bueno, ya comencé con ella el año pasado y pienso seguir en su línea durante este año, así que esta forma de actuar no es nueva.

No he descubierto la piedra filosofal. Me sigo rebelando contra mí misma, contra mi cuerpo, contra el dolor. Esto no es un camino de rosas, nadie dijo que fuera fácil vivir. Pero, por lo pronto, este es el camino que pienso seguir.

La próxima semana espero una respuesta médica, quizás confirme lo que no quiero oír, y se me venga de nuevo por tierra mi filosofía barata. Pero mientras tanto, a seguir con mi táctica.

El domingo voy a viajar, y ya estoy pensando en la logística. El sábado toca descanso, es como la jornada de reflexión antes de un referendum. En ese día tengo que dejarlo todo atado (uf! que mal ha sonado ese "todo atado... y bien atado"), porque no me la puedo jugar con los imprevistos. Espero que no nos llueva, aunque habrá que ir preparados.

(Al ver este chiste de Forges he pensado aquella popular frase de "virgencita, virgencita que me quede como estoy", jajaja...)

Os deseo felices sueños

Procedencia de la imagen.

miércoles, 5 de enero de 2011

El día de Reyes y las decepciones

A la edad de seis años, me trajeron los Reyes una flamante guitarra que hizo mi delirio. Fue el regalo estrella, ¡era de verdad! y, con ella, encallecí mis tiernos deditos, sacando notas y sones, que me apresuraba a apuntar en un papel o allá donde pillaba, con una simbología extraña, que sólo yo conocía. Me encerraba en mi habitación, mi sancta sanctorum, donde experimentaba con la música y mi oído.

Al año siguiente, animada por tan estupendo resultado, me atreví a más. Pedí un piano ¡de verdad! Pero cuando somos niños, no sabemos dónde está el límite de lo posible y de lo imposible, es así como vivimos la niñez, cargada de sueños que nos ilusionan. Aquella noche me levanté a oscuras, como acostumbraba todos los años, sin hacer ruido, acompañada por mi hermano que compartía mi ilusión y la suya. Tocábamos, palpábamos orientados por los brillos de los plásticos de las cajas. Era como un preludio, en tinieblas, de lo que nos esperaba en la mañana. Aquella noche, encontré un piano magnífico de color verde, con su atril y partituras de colores, en realidad era un xilopiano precioso. Pero era ¡de juguete! Aún recuerdo mi decepción y mi sentimiento de culpa, de no saber valorar aquel hermoso juguete que podía ser la delicia de cualquier niña. En ese momento, me sentí mal. Después jugué hasta el infinito con aquel piano. Recuerdo que a mi vecina, de mi misma edad, le trajeron los Reyes otro piano, pero pequeñito pequeñito, y fue entonces cuando aprecié más aquel juguete. A veces, necesitamos referencias o echar la vista atrás para conformarnos con lo que tenemos. Y en ese punto, te sientes mal e intentas hacer una cura de humildad.

No recuerdo otro día de Reyes en que haya sentido frustración, es el único que guardo en el armario de mi memoria. Siempre mis cartas han sido satisfechas de un modo u otro. Mis padres se las ingeniaban para pagar los juguetes durante todo el año, para llenar de ilusión la casa aquel día en que unos mocosos en pijama despertaban a todos entre risas y gritos.

Este año he pedido un deseo que ya sé, de entrada, que no se va a cumplir. Y sé también que será mi segunda frustración para guardar en el armario de mi memoria. A veces nos pasa que ponemos la confianza en alguien, entregamos el corazón sin condiciones y vemos cómo se derrumba nuestro mundo cuando nos falla ese alguien. En esta ocasión, no depende de los Reyes, ese regalo no está en sus manos.

Os deseo un feliz día de Reyes, y que no os traigan mucho carbón.

Buenas noches y felices sueños!


Te regalo un sueño, tú decides cuál